Venom: un simbionte que, por ahora, sobrevive solo

La cinta de Ruben Fleischer nos muestra una faceta hasta ahora insólita del antihéroe favorito de muchos.

 

El estreno de Venom, spin-off de Sony Picturesm, hace ya varios días me generaba muchas dudas sobre su éxito. No obstante, decidí darle oportunidad y comprobar por mi cuenta si el simbionte tenía capacidad para desenvolverse dentro de un universo que, momentáneamente, no cuenta con Spider-Man.

La actuación de Tom Hardy como el periodista Eddie Brock, además de prestar su voz al simbionte, fue sobresaliente. Pocos inconvenientes para la demostración de matices. Lejos de ser fiel al cómic ofrece al personaje una nueva perspectiva. Algo que me llamó la atención es que durante la trama se deja abierta la «ventana» de Nueva York, donde podría encontrarse con el lanzarredes si Sony Pictures se ingenia una historia decente, pero con algunos huecos en el argumento.

Riz Ahmed, quien da vida a Carlton Drake, cumple vagamente con todos los arquetipos del villano de turno. Un papel aceptable (más no brillante), que tomó notoriedad por el agregado especial que conllevaba y su objetivo de lograr clandestinamiento la simbiosis perfecta entre ser humano y simbionte. Nada que ver con el cómic, donde no hay gran cosa relativa al personaje y resulta un mero derivado de Venom.

La nota alta fue Woody Harrelson, que en poco segundos de pantalla se robó el espectáculo al representar (con peluca pelirroja de por medio) a Kletus Casady y dar una pista bastante clara sobre el destino de la franquicia en próximas entregas.

Un detalle que debo AGRADECER a la gente de Sony Pictures es que el simbionte jamás tuvo rastro de la araña blanca en su pecho. Digno y justo detalle que no podría mostrar al menos que se establezca alguna conexión entre el simbionte y las habilidades que adquirió a raíz del primer portador original, Peter Parker, según las historietas de Secret Wars y The Amazing Spider-Man.

No se trata de la mejor película de «superhéroes». No obstante, funciona. Tiene una mezcla de humor bastante oscura y una relación humorística de altibajos entre Brock y el simbionte, mostrada de una forma muy distinta a la de los cómics con los que se inspiró (Venom: Lethal Protector y Planet of Symbiotes). Todo parece apuntar que por ahora Venom sobrevivirá sin cruzarse en el camino con Peter Parker.

El punto intermedio radica en que Sony explotó en demasía la fórmula de Marvel Studios: el humor. Venom no es precisamente un simbionte estúpido, y quizás ante la necesidad de cautivar al público infantil pecó con la censura. Una película de este antihéroe requiere de sangres, visceras y descontrol. Son rasgos característicos e inalienables del personajes. No cabe duda de que su pudo trabajar mejor.

Se trata en esta ocasión de un experimento exitoso de Sony Pictures al desarrollar un universo alternativo de villanos de Spider-Man sin el personaje en cuestión. ¿Logrará lo mismo con Morbius, Silver Sable y Black Cat?, ¿Habrá alguna conexión entre todos estos villanos  en la gran pantalla?, esa duda sólo la despejará el tiempo.

Aún así, la historia presenta personajes poco desarrollados y un conflicto en el que inicialmente escasamente definido, sin un rostro visible. Todo se va dando sobre la marcha y resulta básico, pero poco ingenioso.

Ante la falta evidente del trepamuros favorito de todos, Sony nos regala después de los créditos cinco minutos de metraje de la película animada Spider-Man: Into the Spider-verse, en los que podemos hacernos una idea sobre la conexión entre Milles Morales y Peter Parker, quien se le daba por muerto en el universo Ultimate pero que reaparece de forma misteriosa.

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